Dos caras

Encontré amigos, chacotee un rato y cuando regresé a mi mesa la polo azul clarito estaba ahí parado. Hacía preguntas raras, había perdido todo el encanto. Intente irme.
-Quieres algo de tomar.
-No, en serio ya me voy.
-Ya, aunque sea una botellita de agua.
En el momento en que llegó mi botellita de agua, su cuba y sus cigarros me di cuenta que parado atrás, estaba otro polo azul clarito, el original. Hacía un rato me lo habían presentado.
Diez minutos después el mesero llegó a cobrarle (al original) el agua, los cigarros y la cuba.

El viernes fui a una fiesta, después de saludarlo, me di cuenta que era el polo azul original (claro ya vestido de otro color) y esta vez lo había confundido con su hermano.

Ëtica política

Administradora -Yo nunca he dado ni daría una mordida. No es ético.
Político -Totalmente de acuerdo contigo, generalmente conviene la multa, que si la pagas en la semana siguiente te hacen el 50% de descuento.
Yo- Yo la verdad, si he dado mordidas.
Abogado - Ese es el problema de los chilangos, por eso el D.F. está como está. Aquí nuestra policía ni siquiera acepta mordidas. La policía de San Pedro es la mas reconocida en la República Mexicana, hasta los mandan a capacitarse a Nueva York.

Para cuando salimos a bailar estaba ya convencida de mi poca ética ciudadana y hasta traía cierta determinación al cambio. La pasamos muy bien, “pisteando” de lo mas a gusto, música electrónica – fresona, muchas lucecitas, muchos brindis como pretexto de mi visita a Monterrey. Nos fuimos.

A los cien metros del antro encontramos un retén de alcohol. Lo esquivamos dándole la vuelta a una glorieta, también la otra calle, que era nuestra única posibilidad, estaba bloqueada por otra patrulla.

Abogado-La multa es de veinte mil bolas. Tú dale vuelta a la rotonda hasta que se te baje.

Íbamos ya por la sexta vuelta cuando el altavoz de una patrulla hizo evidente nuestra estupidez. Paramos. El nivel legal de alcohol es de .08. Nuestro conductor anotaba el triple. Juntamos dinero entre todos.

Veinte minutos después estábamos todos ya durmiendo.

(Todos los personajes de este relato, claro menos yo, forman parte de la vida política de Monterrey.)

Partiendo plaza

La plaza estaba incendiada y de pie. Los aplausos abrasaban las llamas. La puerta mayor se abrió. El fuego era tan intenso, que lo invitó a contemplarlo un segundo más...
Cuando se sintió listo para partir, tuvo que usar la puerta trasera y los aplausos ya eran cenizas.

Muertos o Viceversa

"Lo más probable es que él esté vivo y todos nosotros estamos muertos." Se abrió el elevador en donde se suponía, vendían café. En vez de un buen americano, esa frase me dio la bienvenida. Unas personas se abrazaban, decían las cosas que se dicen en esos momentos, que nunca tienen significado y que su único labor es evitar el silencio incómodo.
Yo estaba perdida en un lugar en el que no tenía nada que hacer. Mientras encontraba la salida por el laberinto de pasillos, la frase ya circulaba por mis pulmones, empecé a creer que todos estábamos muertos, resultaba bien divertido. Los doctores que caminaban por los pasillos con aire de suficiencia eran los más cómicos por lo absurdo que resultaba su trabajo. Me alejé de ahí porque una carcajada interna era poco prudente en ese momento.
Finalmente pagué mi café, tomé un buen trago y no me importó quemarme, lo mas probable es que estuviera muerta.

Incorregibles

Br y yo nos encontramos a una amiga de la prepa.
Amiga- Ya me voy porque voy a ir a hacer ejercicio.
Br- Me encantaría tener la actitud de ir a hacer ejercicio.
Yo- A mí también ¿Cómo le haces? Yo llevo intentando salir a correr desde hace cómo un año y todavía no me gusta hacer ejercicio.
Amiga- Bueno, yo le atribuyo como un setenta porciento a la constancia y un treinta por ciento a que me hipnotizaron. (se va y nos deja a todos con la duda de como la hiponotizaron)
Br – Vas a ver, para el próximo semestre ya voy a ser toda deportista, ya hasta me compré ropa y tennis para hacer ejercicio.
Yo- Mi problema es que soy tan convincente que me convenzo de no moverme, pero sí, sólo es hacer el hábito.
Br – Voy a aprender a surfear, y hacer dieta.
Yo – Comer mas sano y hacer por lo menos una hora de ejercicio al día.
….
Br- ¿Quieres un chocolate?
Yo- Si.

Ese día comimos pizza. Nunca nos hipnotizaron.

Las Buena Onda

Por una coincidencia de esas que a veces te traen recuerdos. Un libro del que habló hace más de cuatro años,con su entonces mejor amigo, cayó en sus manos.

El - Mira, me encontré el libro de mi hermano y tiene una parte que categoriza a las mujeres en nueve: las pandras, la zorras, la lobas, las buena onda, las inalcanzables, las niñas bien, las intensas, las cursis y las barbies.

Ella- ¿Yo de cuál soy?
El- No sé, mira muchas de tus amigas están en niñas bien, van al antro de moda, siempre quedan bien, son populares, ya sabes se las presentaría a mis papás. Mi ex era de las barbies ¿no?
Ella- Medio barbie, medio intensa. Bueno y ¿yo?
El- Está difícil. Déjame leo otra vez. Ya sé buena onda.
Ella- Cállate, soy de las inalcanzables

Abre el libro con cuidado, llega a la parte de las categorías, lee todas mientras los recuerdos van cayendo.

Las buena onda son: divertidas, guapas, inteligentes, se llevan bien con tus amigos, te ponen en tu lugar y cuando por fin te das cuenta de que existen, es porque la perdiste.

Hoy hace más de dos años que no se ven. Ella está con alguien más. El también. Pero a veces solo a veces extraña a su niña buena onda.

Con Impermeable

Desarrollé un superpoder sin querer. Es una derivación de la invisibilidad.
Lo cuento, simplemente porque los superhéroes la pasaron muy mal intentando una doble identidad. Además confío un poco en que el coeficiente intelectual de algunas personas que conozco, me reconocería aun usando un disfraz tan bien diseñado como lo son unos lentes.

El caso es que puse el ipod y salí a correr por los caminos de siempre (que aunque siempre varíen siguen siendo los de siempre.) Ignoro quien cruzó por mi camino o por el camino de qué crucé yo. Un globo de impermeabilidad me envolvió durante cuarenta y cinco minutos sin que yo tuviera idea de su presencia. De pronto, un villano reventó la esfera.

Villano -Disculpa (me agarra del hombro) ¿Me puedes dar tu hora?

Yo – ¿Que?

Me quito el ipod, me doy cuenta que la gripa era mas fuerte de lo que pensaba, saco un kleenex, intento forzar la vista, me pongo lentes. ¡Shhhaaaaa! mi superpoder desapareció.